
DESEMBARCADERO Y HOTEL DE INMIGRANTES
El sábado 30 de septiembre se inauguró la edición 2000 de esta prestigiosa muestra, que permanecerá abierta hasta el 19 de noviembre. La misma se ha realizado "en dos edificios que forman parte del Patrimonio Arquitectónico de nuestra Ciudad. (...) Tratándose en ambos casos de edificios que son Monumentos Históricos todos los trabajos a ejecutar fueron analizados y evaluados por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos".
En el Desembarcadero se pueden apreciar espacios creados por importantes arquitectos, decoradores y paisajistas. Los recorro, pero no es ése el motivo de mi visita. Llego a Casa FOA con la intención de conocer un lugar fundamental en la historia de nuestro país, con espíritu agradecido por la noble tarea que realizaron al ocuparse del escenario de tantas desdichas y esperanzas.
Por la "Calle Histórica", restaurada por Augusto Oneto, se accede a la salida o a la "Calle del inmigrante", que llega al Hotel, diseñada por Matilde Oyharzábal y el arquitecto Alberto Boselli. En este espacio –nos dice la paisajista- ubicaron imágenes realizadas con computadora a partir de fotos: "Y allí están –en esas gigantografías que hemos colocado frente al Hotel- en un presente perpetuo e inolvidable que evoca en la lejanía el sueño industrial de nuestra patria". A la izquierda de esta calle se encuentra la "Plaza de rosas", en la que Valentina Casucci brinda un sentido tributo a quienes llegaron a estas tierras, entre ellos, sus padres.
Entramos al Hotel. "El proyecto de casa FOA tiene el carácter de ambientación y decoración homenaje tendiendo a resaltar y restaurar los elementos arquitectónicos propios del edificio. Por eso se mantuvieron y repusieron los pisos calcáreos originales y azulejos con sus zócalos y listeles moldurados. Además se colocaron vidrios en toda la caja de la escalera. En cuanto a los colores de las paredes se efectuaron cateos para poder recuperar los tonos originales".
Se colabora así con un objetivo valioso: "Con esta iniciativa de Casa FOA en el Hotel se hará realidad un sueño por todos esperado: ‘El Museo del Inmigrante’", proyecto que se remonta a 1983 y que se espera se haga realidad el año próximo. En él trabajan el profesor Jorge Ochoa de Eguileor y la arquitecta Graciela Seró Mantero, Consultores Coordinadores del Programa Complejo Museo Hotel del Inmigrante, quienes, mientras tanto, nos ofrecen un anticipo de lo que veremos dentro de un tiempo.
Los inmigrantes se detenían frente a un mostrador en el que recibían su primer documento argentino. Ese salón es hoy el lobby de la muestra. Unos pasos más y estamos en el comedor. Qué emoción! Frente al visitante –que quizás se haya hospedado allí en el ‘30- se encuentran alineadas tres mesas con panes frente a cada lugar, como esperando a alguien que vendrá. Una grabación reproduce el murmullo de muchas personas (eran setecientas por turno) conversando en diversos idiomas. Si parece que los estamos viendo...
Quienes se interesen por la sociedad de principios de siglo, encontrarán una selección de la muestra Buenos Aires 1910. Memoria del Porvenir, que vimos en el Abasto y comentamos en esta página. Más adelante, el CEMLA pone a disposición del público sus bases de datos, para rastrear a ese abuelo del que sabemos solamente en qué aldea nació.
En el salón contiguo se encuentra la librería y Gift Shop. Se puede hojear o adquirir libros y revistas sobre los hoteles de inmigrantes -que fueron varios y no uno solo, como piensa la mayoría de la gente- y muchos otros temas relacionados con éste. Los más llamativos son los libros de Jorge Ochoa de Eguileor y Edmundo Valdés –Donde durmieron nuestros abuelos. Los Hoteles de Inmigrantes de la Ciudad de Buenos Aires (Centro Internacional para la conservación del Patrimonio Argentino)-, y el de Graciela Swiderski y Jorge Luis Farjat –Los antiguos Hoteles de Inmigrantes (Arte y Memoria Audiovisual, 2000)-, y el número 398 de la revista Todo es Historia, que dirige Félix Luna.
En el dormitorio, el estudio de Laura Ocampo y Fabián Tanferna "antes que una reconstrucción histórica, prefirió hacer un homenaje a todos aquellos que vinieron con el coraje de iniciar una nueva vida". Para ello, contaron con la colaboración de algunos de los inmigrantes que se hospedaron en el hotel, quienes narran sus historias en sendas grabaciones. En ese ambiente podemos ver pequeños objetos que traían con ellos, así como en el comedor pudimos apreciar sus baúles.
Nos dirigimos luego nuevamente al Desembarcadero, para ver la muestra de Zurbarán en el espacio decorado por Celina Aráuz de Pirovano. Los cuadros se han dispuesto enfrentados en dos hileras, separadas por bancos de madera. Mirando hacia el río, a la izquierda se encuentran las obras de José Marchi, artista que desde hace mucho tiempo pinta acerca de esta temática. Son escenas de la vida cotidiana, protagonizadas por hombres, mujeres y niños, en las que se reitera la idea de la búsqueda: el cielo, el horizonte, la tierra. A la derecha, Carlos Alonso evoca paisajes relacionados con los edificios históricos, y pinta asimismo a una familia de italianos, eternizada durante una de sus comidas.
En la "Plaza de los Inmigrantes", la Virgen de Medugorje, traida de Bosnia Herzegovina, protege a todos los pueblos
EL HOTEL DE INMIGRANTES, NUEVAMENTE ABIERTO AL PUBLICO
El año pasado, en el marco de Casa FOA 2000, pudimos conocer el Apostadero Naval y el Hotel de Inmigrantes, edificios entrañables para muchos argentinos convertidos en sede de la muestra de arquitectura y decoración. Este año, se volvió a abrir al público el Hotel, con entrada gratuita y una motivación distinta.
Se ha conservado lo realizado para Casa FOA que se relacionaba estrictamente con el tema: las gigantografías de Matilde Oyharzábal y Alberto Boselli, el dormitorio diseñado por Laura Ocampo y Fabián Tanferna (en el que se puede revivir las peripecias de algunos inmigrantes y apreciar diversos documentos y objetos facilitados para la exhibición por ellos y sus descendientes -pastillas para la tos, monedas de varios países, una medalla de la Virgen, un cortaplumas, un espejo, anteojos y un juguete-), el equipaje amontonado en el hall, el comedor con los panes en las mesas, esperando a los recién llegados... Información impresa consigna la cantidad de alimentos que se utilizó durante un año y transcribe la impresión de un inmigrante polaco hospedado en 1949, que asegura haber recibido allí las primeras comidas buenas de su vida.
(1)Los inmigrantes saliendo del hotel, 1913.
(2) Desembarcadero. Desembarco de inmigrantes,1910
(3) Aguardando el arribo de un barco en la entrada del Desembarcadero, c.1912
(Fotos Archivo General de la Nación)
En las paredes, se recuerda a los antecesores del Hotel, desde la primera sede en el año 1825 en el convento de los Recoletos, de donde pasó luego a la calle Corrientes 8 y posteriormente a los barrios de Palermo, Barracas, Caballito, San Fernando y Retiro, hasta llegar a su actual emplazamiento.
Se ha agregado material, también. Por ejemplo, las obras de arte de Mónica Weiss, originales creaciones en las que se reitera el tema de la indumentaria y calzado, las imágenes sin rostro, la trayectoria vital de una mujer desde su infancia hasta su tercera edad y se presenta transmutado en cuadro el diario que su madre escribió a bordo del barco japonés "Arabia Maru" cuando viajaba desde Palestina en 1940.
(4)Antiguo Hotel de Inmigrantes, conocido como "La Rotonda" que funcionó hasta el año 1910. (Archivo General de la Nación)
(5)Cocina a vapor del Hotel de Inmigrantes, 1914. (Dirección Nacional de Migraciones)
(6)Dormitorio de mujeres en uno de los pabellones del Hotel de Inmigrantes, c.1912 (Archivo General de la Nación)
El centro del otrora comedor se destinó a la evocación del hospital de los inmigrantes -parte de cuyo mobiliario se exhibe-, acerca del que se afirma que fue un centro modelo por lo avanzado de su equipamiento y la calidad del plantel profesional que allí trabajaba. Se puede observar allí un "Certificado sobre enfermedades mentales y físicas y de aptitud industrial" emitido en Varsovia en la década del 30; una foto de los pasajeros del vapor "Asturias" que llegó a Buenos Aires en 1932 procedente de Southampton, Inglaterra; afiches de los buques que partían de Génova –el Alsina, Pincio, Mendoza y Cesare Battisti- y del Lloyd Real Holandés. Más allá se hallan el listado de los pasajeros que arribaron en el "Francisco Bonet", procedente de Barcelona, el 9 de octubre de 1916 y la Memoria del Departamento General de Inmigración del año 1894, entre otros testimonios relevantes.
(7) Exposición permanente de maquinarias agrícolas en el Hotel de Inmigrantes, 1914.(A.G.Nación)
(8) Sala de internación en el hostipal del Hotel de Inmigrantes. 1914. (Dir. Nac. de Migraciones)
(9)Comedor para mujeres en uno de los pabellones del Hotel de Inmigrantes, 1912. (A.G.Nación)
Otra novedad fue la presentación de tres historias de inmigrantes, provenientes de Galicia y de Copenhague, narradas por ellos mismos o por sus descendientes. Para seguir haciendo públicos esos recuerdos, los responsables del Museo proponen a quienes los tengan en su poder que les hagan llegar –en guarda o préstamo- memorias, fotos, documentos y objetos que contribuyan a describir su pasado o el de sus mayores, afincados definitivamente en nuestra tierra.
Como el año anterior, el CEMLA proveyó sus computadoras para informar a quienes quieran saber algo sobre sus antepasados llegados al país entre 1882 y 1927. La cantidad de interesados era tanta que debían esperar su turno en los numerosos bancos dispuestos a tal efecto.
La visita al Hotel de Inmigrantes es, sin lugar a dudas, una experiencia fascinante para quien recorre el histórico recinto, en el que el ayer surge vívido y el corazón se conmueve
Vistas actuales del Hotel de los Inmigrantes
(A) Numero del Almanaque Gallego 1914
(B) El Eco de Galicia siglo XIX Bs As
(C) Caricatura del Centenatio 1910 por Cao Lauaces, Inmigrante Gallego
CASA FOA 2000: DESEMBARCADERO Y HOTEL DE INMIGRANTES
El sábado 30 de septiembre se inauguró la edición 2000 de esta prestigiosa muestra, que permanecerá abierta hasta el 19 de noviembre. La misma se ha realizado "en dos edificios que forman parte del Patrimonio Arquitectónico de nuestra Ciudad. (...) Tratándose en ambos casos de edificios que son Monumentos Históricos todos los trabajos a ejecutar fueron analizados y evaluados por la Comisión Nacional de Museos y de Monumentos y Lugares Históricos".
En el Desembarcadero se pueden apreciar espacios creados por importantes arquitectos, decoradores y paisajistas. Los recorro, pero no es ése el motivo de mi visita. Llego a Casa FOA con la intención de conocer un lugar fundamental en la historia de nuestro país –y de mi familia-, con espíritu agradecido por la noble tarea que realizaron al ocuparse del escenario de tantas desdichas y esperanzas.
Por la "Calle Histórica", restaurada por Augusto Oneto, se accede a la salida o a la "Calle del inmigrante", que llega al Hotel, diseñada por Matilde Oyharzábal y el arquitecto Alberto Boselli. En este espacio –nos dice la paisajista- ubicaron imágenes realizadas con computadora a partir de fotos: "Y allí están –en esas gigantografías que hemos colocado frente al Hotel- en un presente perpetuo e inolvidable que evoca en la lejanía el sueño industrial de nuestra patria". A la izquierda de esta calle se encuentra la "Plaza de rosas", en la que Valentina Casucci brinda un sentido tributo a quienes llegaron a estas tierras, entre ellos, sus padres.
(10) Pabellón para mujeres y niños en el Hotel de Inmigrantes, 1919.
(11) Entrada principal al conjunto
(12) Chapa de entrada a un dormitorio
Entramos al Hotel. "El proyecto de casa FOA tiene el carácter de ambientación y decoración homenaje tendiendo a resaltar y restaurar los elementos arquitectónicos propios del edificio. Por eso se mantuvieron y repusieron los pisos calcáreos originales y azulejos con sus zócalos y listeles moldurados. Además se colocaron vidrios en toda la caja de la escalera. En cuanto a los colores de las paredes se efectuaron cateos para poder recuperar los tonos originales". Los inmigrantes se detenían frente a un mostrador en el que recibían su primer documento argentino. Ese salón es hoy el lobby de la muestra.
Unos pasos más y estamos en el comedor. Qué emoción! Frente al visitante –que quizás se haya hospedado allí en el ‘30- se encuentran alineadas tres mesas con panes frente a cada lugar, como esperando a alguien que vendrá. Una grabación reproduce el murmullo de muchas personas (eran setecientas por turno) conversando en diversos idiomas. Si parece que los estamos viendo...
Quienes se interesen por la sociedad de principios de siglo, encontrarán una selección de la muestra Buenos Aires 1910. Memoria del Porvenir, que vimos en el Abasto y comentamos en esta página. Más adelante, el CEMLA pone a disposición del público sus bases de datos, para rastrear a ese abuelo del que sabemos solamente en qué aldea nació.
En el salón contiguo se encuentra la librería y Gift Shop. Se puede hojear o adquirir libros y revistas sobre los hoteles de inmigrantes -que fueron varios y no uno solo, como piensa la mayoría de la gente- y muchos otros temas relacionados con éste.
En el dormitorio, el estudio de Laura Ocampo y Fabián Tanferna "antes que una reconstrucción histórica, prefirió hacer un homenaje a todos aquellos que vinieron con el coraje de iniciar una nueva vida". Para ello, contaron con la colaboración de algunos de los inmigrantes que se hospedaron en el hotel, quienes narran sus historias en sendas grabaciones. En ese ambiente podemos ver pequeños objetos que traían con ellos, así como en el comedor pudimos apreciar sus baúles.
Nos dirigimos luego nuevamente al Desembarcadero, para ver la muestra de Zurbarán en el espacio decorado por Celina Aráuz de Pirovano. Los cuadros se han dispuesto enfrentados en dos hileras, separadas por bancos de madera. Mirando hacia el río, a la izquierda se encuentran las obras de José Marchi, artista que desde hace mucho tiempo pinta acerca de esta temática. Son escenas de la vida cotidiana, protagonizadas por hombres, mujeres y niños, en las que se reitera la idea de la búsqueda: el cielo, el horizonte, la tierra. A la derecha, Carlos Alonso evoca paisajes relacionados con los edificios históricos, y pinta asimismo a una familia de italianos, eternizada durante una de sus comidas.
En la "Plaza de los Inmigrantes", la Virgen de Medugorje, traida de Bosnia Herzegovina, protege a todos los pueblos.
(13) Enseñanza de labores domésticas a las inmigrantes en el Hotel. 1914. (Archivo General de la Nación)
(14)Vehículo para el transporte de equipajes de los inmigrantes, 1914. (Dirección Nacional de Migraciones)
María González Rouco, nieta de gallegos de Lugo y de La Coruña, es licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y periodista matriculada. Ha colaborado con trabajos sobre la inmigración de ese origen en los diarios La Prensa, La Capital de Mar del Plata, La Nueva Provincia de Bahía Blanca y El Tiempo de Azul, entre otros.